Siguiendo con el viaje, la verdad que no me quedé, en ese momento, con ganas de nada. Compré todo lo que quería xq sabía q sino me iba a arrepentir. HASTA ME COMPRÉ UN CHARANGO!! Y acá desde Buenos Aires, cuando empecé a regalar y usar para el diseñar, me arrepiento de no haberme comprado el doble!